7 julio 2026
Durante años, una de las críticas recurrentes al sistema marcario estadounidense ha sido la existencia de un volumen significativo de registros que, aunque formalmente vigentes, no respondían a un uso real de la marca en el mercado.
En un país como Estados Unidos, donde el uso de las marcas en el comercio es un elemento central de su derecho, este fenómeno no era una cuestión meramente administrativa: podía bloquear nuevas solicitudes, generar objeciones por riesgo de confusión y dificultar la entrada de empresas legítimas en el mercado.
El fenómeno Deadwood Trademarks
El sistema marcario estadounidense ha estado históricamente basado en un principio fundamental: el uso efectivo de la marca en el comercio. A diferencia de otros modelos, como el europeo -donde el registro confiere el derecho con independencia inicial de su explotación-, en Estados Unidos el uso constituye tanto el origen como el mantenimiento del derecho marcario.
En este sentido, en el país norteamericano se detectó un incremento significativo de solicitudes que incluían largas listas de productos y servicios para los que la marca nunca llegaba a utilizarse. En muchos casos, los titulares mantenían esos registros pese a no existir una explotación comercial real para buena parte de los productos reivindicados, utilizando dichas redacciones tan extensas como mecanismo defensivo o de bloqueo frente a terceros.
Este fenómeno se ha denominado Deadwood Trademarks, es decir, marcas que nunca han sido usadas, se basan en pruebas de uso insuficientes y/o que se mantienen sin una actividad comercial real. Las consecuencias de esa tendencia fueron varias, como la saturación del registro, un incremento de oposiciones y conflictos, obstáculos para nuevas marcas legítimas, y la pérdida de fiabilidad del sistema.
La situación puso de manifiesto una paradoja: un sistema basado en el uso real estaba siendo utilizado estratégicamente sin que dicho uso existiera en la práctica.
El papel depurador del Trademark Modernization Act de 2020
El Trademark Modernization Act de 2020, conocido habitualmente como TMA, nació precisamente para reforzar la integridad del registro de marcas de la Oficina de Marcas de EE. UU. (en adelante, USPTO).
Aunque la norma introdujo varias medidas, una de las más relevantes desde el punto de vista práctico fue la creación de dos procedimientos ex parte para cancelar -total o parcialmente- registros que incluyan productos o servicios para los que la marca no se ha usado en Estados Unidos: el expungement y el reexamination.
La idea es sencilla, pero de enorme impacto: si una marca registrada contiene productos o servicios “de relleno”, no utilizados realmente en el comercio estadounidense, esos productos o servicios pueden ser eliminados del registro sin necesidad de acudir, en todos los casos, a un procedimiento ante la Trademark Trial and Appeal Board. En otras palabras, el TMA ofrece una vía más ágil para retirar marcas/productos/servicios obsoletos del registro.
Expungement y Reexamination: dos herramientas distintas
El expungement permite solicitar la cancelación de productos o servicios cuya marca nunca ha sido usada en el comercio estadounidense. Es aplicable a registros basados en uso, en una solicitud o registro extranjeros, y también a designaciones bajo el Protocolo de Madrid. Como regla general, puede solicitarse entre el tercer y el décimo año desde la fecha de registro.
En otras palabras, si una marca fue registrada para una determinada lista de productos, pero algunos de ellos jamás se comercializaron bajo dicha marca en Estados Unidos, cualquier tercero podrá instar su eliminación del registro.
Por su parte, el reexamination se dirige a supuestos en los que la marca no estaba en uso en la fecha relevante exigida para obtener el registro. Esta figura se aplica a registros basados en uso en Estados Unidos y puede solicitarse dentro de los cinco primeros años desde el registro.
El mecanismo está dirigido a revisar si el uso alegado por el titular existía realmente en la fecha relevante de presentación de la prueba de uso, pudiendo la USPTO requerir al titular que aporte evidencias adicionales que acrediten la utilización efectiva de la marca para los productos o servicios cuestionados. Si no logra demostrar dicho uso, la protección podrá cancelarse total o parcialmente.
Ambos procedimientos se tramitan ante la USPTO con un enfoque más ágil que los tradicionales procedimientos contenciosos y exige una investigación razonable y pruebas documentales suficientes para establecer la falta de uso.
¿Cuál ha sido el impacto real del TMA?
El impacto del TMA ya es medible. En mayo de 2025, la USPTO anunció que los procedimientos de expungement y reexamination habían permitido cancelar más de 50.000 productos y servicios del registro federal de marcas. Debemos subrayar que la cifra se refiere a productos y servicios, no necesariamente a marcas completas.
En muchos casos, el resultado no es la cancelación total del registro, sino su limitación: la marca sigue vigente, pero con una cobertura más ajustada a la realidad del mercado.
Los datos publicados por la USPTO para el periodo comprendido entre diciembre de 2021 y mayo de 2025 permiten ver mejor la dimensión del fenómeno. Las peticiones presentadas por terceros ascendían a 608: 296 de expungement y 312 de reexamination. Entre los procedimientos terminados, la cancelación —total o parcial— se produjo en 243 casos, con 5.908 productos o servicios cancelados de un total de 6.032 impugnados.
La actividad iniciada de oficio por la propia USPTO ha sido incluso más relevante. En el mismo periodo, la oficina estadounidense había iniciado 2.598 procedimientos por iniciativa del director, con 47.558 productos o servicios cancelados. La tasa de cancelación en estos procedimientos se situaba en torno al 99,86%. La mayoría de estas actuaciones se han dirigido contra registros vinculados a prácticas fraudulentas, especialmente las llamadas specimen farms: páginas de comercio electrónico creadas artificialmente para aparentar un uso de la marca que en realidad no existe.
Todos esos datos permiten extraer 2 conclusiones:
- La primera: el TMA está teniendo un efecto real en la depuración del registro.
- La segunda: el mayor impacto, al menos hasta ahora, no procede tanto de las peticiones individuales de empresas competidoras, sino de la actuación proactiva de la USPTO frente a expedientes sospechosos o vinculados a fraude documental.
¿Por qué es relevante para las empresas españolas?
Para las empresas españolas con marcas en Estados Unidos, el TMA tiene una doble lectura: defensiva y ofensiva.
Desde el punto de vista defensivo: cualquier titular español debe asumir que una marca registrada en Estados Unidos no puede mantenerse como una simple reserva teórica de derechos. La cobertura debe corresponderse con productos o servicios realmente usados en el comercio estadounidense. Esto es especialmente relevante en registros obtenidos sobre la base de un registro extranjero, o mediante una designación internacional bajo el Sistema de Madrid. En estos casos, la empresa puede obtener el registro sin aportar inicialmente prueba de uso en Estados Unidos, pero ello no significa que el registro quede blindado frente a ataques posteriores por falta de uso.
Una empresa española que haya solicitado una marca en Estados Unidos con una lista amplia de productos -inspirada en criterios europeos o en una estrategia defensiva global- puede encontrarse con que parte de su registro sea vulnerable si no existe uso real en EE. UU. para todos los productos o servicios cubiertos.
El riesgo es mayor cuando la marca se ha registrado para clases amplias, variantes de productos todavía no lanzadas, servicios proyectados, pero no prestados; o productos que se comercializan en la Unión Europea, pero no en el mercado estadounidense.
Desde el punto de vista ofensivo: el TMA puede ser una herramienta muy útil cuando una empresa española pretende lanzar una marca en Estados Unidos y se encuentra con un registro anterior que bloquea la solicitud, pero que aparentemente no se usa para los productos o servicios relevantes. En lugar de iniciar directamente una acción de cancelación ante el Trademark Trial and Appeal Board, puede valorarse una petición de expungement o reexamination, normalmente más focalizada y menos costosa.
No obstante, el TMA no sirve para resolver cualquier conflicto de marcas. No sustituye a una oposición o cancelación basada en riesgo de confusión, prioridad, fraude o abandono. Tampoco permite “negociar” dentro del procedimiento una coexistencia o una limitación pactada, ya que una vez instituido el procedimiento el peticionario deja de participar activamente. Es una herramienta muy eficaz para eliminar productos o servicios no usados, pero limitada a ese objetivo.
Uso en Estados Unidos: no basta con usar la marca en Europa
Para defender un registro en un procedimiento TMA, no basta con acreditar que la marca se usa en España, en la Unión Europea o en otros mercados. Debe poder demostrarse un uso real en Estados Unidos.
En productos, ello exige normalmente prueba de venta o transporte de los productos en comercio estadounidense, con la marca aplicada en los productos, envases, etiquetas o escaparates asociados a la venta, documentación aduanera, capturas de pantalla de páginas web donde se muestre que el producto se puede comprar y enviar a EE. UU.
En servicios, debe acreditarse que los servicios se prestan en Estados Unidos o en comercio que afecte al país, y que la marca se muestra en la prestación o promoción de dichos servicios. Es decir, pruebas que conecten la marca con una actividad comercial efectiva en EE. UU.
Recomendaciones prácticas
- Revisar las carteras de marcas en EE. UU. con un criterio de uso real. Antes de presentar declaraciones de uso o renovaciones, conviene comprobar producto por producto y servicio por servicio si existe prueba de uso válida. Si determinados productos o servicios no están en uso, puede ser preferible eliminarlos voluntariamente antes que mantener una cobertura artificial que aumente el riesgo de auditoría, impugnación o cuestionamiento futuro.
- Evitar descripciones excesivamente amplias en nuevas solicitudes. En Estados Unidos, una lista de productos muy amplia puede resultar problemática si no responde a un plan real de comercialización. Una cobertura más precisa suele ser más defendible y reduce riesgos.
- Conservar evidencia de uso desde el primer día. Las empresas deberían crear un archivo interno por marca y por producto o servicio, incluyendo capturas de la web estadounidense, fotografías de packaging, catálogos, campañas, contratos con distribuidores, datos de ventas y documentos logísticos. En un procedimiento TMA, la rapidez de respuesta y la calidad documental pueden ser decisivas.
- Analizar el TMA como herramienta de búsqueda de marcas anteriores existentes. Cuando un registro anterior impide avanzar con una nueva marca en EE. UU., merece la pena investigar si dicha marca se usa realmente para los productos o servicios citados. Si no existe uso, una petición de expungement o reexamination puede desbloquear el camino de forma más eficiente que otras vías.
- Prestar especial atención a las pruebas de uso (denominadas specimens). La USPTO está muy sensibilizada frente a pruebas artificiales, imágenes alteradas digitalmente y páginas de comercio electrónico creadas solo para simular uso. Para titulares legítimos, esto implica que la prueba debe reflejar un uso comercial real.
Conclusión
El Trademark Modernization Act ha introducido una herramienta eficaz para mejorar la fiabilidad del registro. La cancelación de decenas de miles de productos y servicios demuestra que el problema del deadwood era real y que la USPTO está dispuesta a actuar, especialmente frente a registros obtenidos mediante pruebas de uso dudosas o fraudulentas. No cabe duda de que ha supuesto una de las reformas más relevantes del sistema marcario estadounidense en las últimas décadas, mejorando la calidad del propio registro mediante la eliminación de derechos que carecen de un uso real en el mercado.
Para las empresas españolas, el mensaje es claro: Estados Unidos sigue siendo un mercado de uso. Registrar una marca es importante, pero mantenerla exige coherencia entre la cobertura registral y la realidad comercial. La mejor estrategia combina precisión al solicitar, vigilancia frente a obstáculos de terceros, conservación ordenada de pruebas de uso y revisión periódica de la cartera.
En un registro cada vez más depurado, las marcas que respondan a un uso real saldrán reforzadas. Las que se mantengan como meras reservas defensivas estarán, cada vez más, bajo el foco. El TMA está contribuyendo a construir un registro más transparente, fiable y competitivo, en el que los derechos marcarios reflejen de forma más fiel la realidad del mercado.
En definitiva, está claro que, en Estados Unidos no basta con registrar. Se debe poder demostrar que la marca vive realmente en el mercado.
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