Empezando el año con buen pie: La privacidad también se educa

La privacidad, la protección de los datos personales es todavía una asignatura pendiente para pequeños y grandes.

Para ejercer nuestras profesiones estudiamos una carrera, aprendemos un oficio, pasamos años de prácticas, asistimos a cursos, conferencias, aprendemos idiomas, nos formamos… Lo mismo hacemos con nuestros hijos: además de su formación académica les enseñamos valores, comportamiento, buenos modales… Cada uno, en mayor o menor medida les enseña a vivir pero… ¿es suficiente? Cuando muchos de nosotros éramos pequeños bastaban unas cuantas advertencias sobre lo de salir a la calle, hablar con extraños o aceptar obsequios de desconocidos… La cosa no daba para más pero ahora los niños vienen con una “tablet” debajo del brazo y una vez más, sin manual de instrucciones.

Para poder enseñar a los más pequeños, debemos saber nosotros también dónde están los peligros. Muchos adultos se lamentan de compras realizadas online que nunca recibieron o amigos que no fueron tales o de los virus que “no saben cómo” se han introducido en sus ordenadores.

Aunque en los colegios se han introducido charlas de la Policía y de otros organismos para advertir los riesgos de Internet, todavía es insuficiente.

El concepto de privacidad que tenemos los adultos, no la tienen los niños y adolescentes. Este concepto también se educa y se aprende. Unos cuantos consejos, fruto de la experiencia, de las recomendaciones de la Agencia Española de Protección de Datos y de la Policía nos pueden ayudar a enfocar el tema:

  1. No hagas en Internet lo que no harías fuera: si no le das tu dirección o tu teléfono o tu foto a cualquiera que pasa por la calle, tampoco debes hacerlo en Internet. Mucho menos hablar de tu vida, de tus amigos, familia, etc con personas que no conoces. Y por supuesto nada de dar información de tarjetas de crédito o cuentas de banco si el sitio no ofrece todas las garantías. Todo lo que haces en Internet deja un rastro, una huella, habla de ti… Lo que compartes con tus amigos puede terminar en manos de personas muy distintas que no conoces.
  2. En Internet las cosas no son lo que parecen: Los foros, chats y redes sociales invitan a la socialización pero también a los engaños. Quien dice tener 15 años y ser aficionado al baloncesto no tiene por qué ser verdad: puede ser una persona muy distinta que está intentado engañarte.  A menudo se utilizan ganchos con ofertas de juegos, descargas gratuitas de aplicaciones “chulas”.
  3. No compartas tus claves CON NADIE. Las claves son personales y tienen que ser difíciles de adivinar: hay que evitar nombres de mascotas, fechas clave y datos que puedan asociarse contigo. Por supuesto, no anotarlas en lugares fácilmente accesibles o visibles (este consejo es especialmente aplicable a los adultos que todavía se dejan los “post-its” pegados a los ordenadores con las contraseñas….).
  4. Ojo con las redes gratuitas sin contraseña: otras personas pueden ver lo que haces. Mejor, utilizar redes seguras.
  5. Respetar y ser respetados: lo que uno dice de los demás permanece. Ojo con lo que dices, las fotos que subes y los comentarios que haces: las buenas formas y el respeto también valen para Internet. Si detectas situaciones que no te gustan, fotos que tú no has autorizado o te piden información que no quieres dar, hay que contarlo: algunas de estas conductas pueden ser delito y hay soluciones para evitarlo.
  6. Ante todo, tú decides. Pero decide con cabeza. Algunos buenos consejos que circulan por la red incluyen el no subir comentarios o fotos a la red “en caliente” es decir enfadados, muy contentos, eufóricos o indignados. Tal vez o casi seguro que puedes arrepentirte después. Recientes casos, sobre todo en política, evidencian que a menudo somos prisioneros de nuestra palabras, sobre todo si quedaron por escrito a disposición de muchos usuarios. Somos dueños de nuestros propios datos y de nuestra vida y nosotros decidimos lo que queremos y no queremos compartir.

Pero sobre todo, lo más importante, al igual que cuando estrenas un nuevo aparato, un juguete o un juego, antes de lanzarte a hacer cosas, es imprescindible aprender “las reglas del juego”, las instrucciones, cómo funciona, los riesgos y también cómo puedes sacarle todo el partido.

A continuación dejamos unos links a las guías preparadas por la Agencia Española de Protección de Datos para menores y también para padres y profesores. La privacidad no es un juego: ayudemos a construir una buena educación también en esta materia.

http://www.agpd.es/portalwebAGPD/index-ides-idphp.php

La privacidad debería ser una materia más en las agendas escolares pero también en las de los adultos “no nativos digitales”.

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