La Madrugá. Protejamos nuestra Semana Santa.

13 abril 2022

Esculturas, templos, pasos, himnos…En la protección de Semana Santa juega un papel fundamental la defensa de los intangibles, de los derechos conferidos por la propiedad industrial e intelectual.

13 abril 2022

La entrada a Jerusalén, la última cena, el viacrucis, la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Durante la conmemoración cristiana anual de la Pasión de Cristo, las calles de nuestro país se prestan para recibir manifestaciones de fe influidas por la tradición y vinculadas con las costumbres de cada localidad. Hablamos de uno de los periodos festivos con más tradición de nuestro país, la Semana Santa, que se conmemora con la salida de procesiones cargadas de imaginería, a menudo de gran valor artístico y obra de grandes escultores, rituales específicos que vienen de antiguo y configuran modos diferentes de sentir el significado profundo para los participantes, organizadas y preservadas por hermandades y cofradías. Asociaciones, con grandes responsabilidades entre las que se encuentra mantener su patrimonio, en muchos casos de un valor incalculable.

En esta protección juega un papel fundamental, aunque frecuentemente no se considera de esta manera, la defensa de los intangibles, de los derechos conferidos por la propiedad intelectual e industrial. Derechos que, en la mayoría de los casos, solo tenemos en cuenta cuando la sangre, hablando desde un prisma jurídico, llega al río.

Ambas disciplinas recogen derechos que en ocasiones recaen sobre un mismo objeto, pero con diferentes modos de expresión, diferentes intensidades y muchas veces acumulables en cuanto a su protección jurídica. Por ello, es importante pararnos y poner de manifiesto, aunque sea a grandes rasgos, las diferencias existentes entre ambas. Diferencias que, aunque para los expertos en la materia puedan resultar obvias, no son para nada anecdóticas. De hecho, es práctica habitual denominar ambas disciplinas con único vocablo, derivado sin duda de la existencia de un único homólogo proveniente del inglés, Intelectual Property, y de la acción intelectiva que en los objetos protegidos por ambas disciplinas es innegable, ya que los objetos protegidos se derivan de la creatividad humana.

Esta presente unicidad conceptual genera dudas que incluso se aprecian en las Faqs frecuentemente dirigidas a las oficinas de registro como la Oficina Españala de Patentes y Marcas (OEPM) o, con mayor frecuencia, ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el organismo supranacional que gestiona los tratados que permiten una protección de los derechos de ambas disciplinas.

Como primera aproximación, grosso modo, diremos que mientras los derechos protegidos por la Propiedad Intelectual se protegen por el simple hecho de la creación, tienen un alcance normalmente mundial y dirigen su protección al hecho creativo una vez se plasma en una obra. La Propiedad Industrial ofrece su protección sólo si existe un registro y protege casi siempre el resultado económico obtenido por la explotación del objeto en cuestión.

Para dejar claro el tipo de objetos que alcanzan la protección mediante una y otra disciplina, haremos un breve resumen de los mismos. Mediante la Propiedad Industrial se obtienen unos derechos de exclusiva sobre determinadas creaciones inmateriales que se protegen como verdaderos derechos de propiedad otorgando fuertes derechos de exclusiva sobre los objetos protegidos. En España hay varios tipos de derechos de Propiedad Industrial;

  • Diseños industriales: protegen la apariencia externa de los productos
  • Marcas y Nombres Comerciales (Signos Distintivos): protegen combinaciones gráficas y/o denominativas que ayudan a distinguir en el mercado unos productos o servicios de otros similares ofertados por otros agentes económicos.
  • Patentes y modelos de utilidad: protegen invenciones consistentes en productos y procedimientos susceptibles de reproducción y reiteración con fines industriales
  • Topografías de semiconductores: protegen el (esquema de) trazado de las distintas capas y elementos que componen un circuito integrado, su disposición tridimensional y sus interconexiones, es decir, lo que en definitiva constituye su «topografía».

A modo de resumen y atendiendo a lo que nos ocupa, podemos afirmar que la Propiedad Industrial, a través del registro de marca, otorga un derecho de exclusiva a su titular que permite decidir quién puede usarla y cómo. Mencionados derechos se otorgan mediante un procedimiento por el organismo competente (en España la Oficina Española de Patentes y Marcas o la Oficina de la Propiedad Intelectual de la Unión Europea), por periodos de diez años prorrogables y que extiende su protección a todo el territorio nacional.

Por el contrario, La Propiedad Intelectual, comprende el conjunto de derechos que corresponden a los autores y a otros titulares respecto de las obras y prestaciones fruto de su creación. Estas creaciones son únicas, y su tipología puede ser diferente: productos literarios, películas, obras musicales, artísticas, dibujos, pinturas, fotografías, diseños arquitectónicos, esculturas… La inscripción de estos tipos de obras en el registro es voluntaria, aunque es altamente recomendable ya que estableces prueba de la autoría de la obra, bien sea acudiendo al registro de la propiedad intelectual, bien mediante cualquier otro medio de prueba admisible en Derecho, como puede ser pruebas notariales, todo ello para que el autor tenga una garantía más fuerte frente cualquier contingencia donde necesite certificar que es el autor de la obra. Hay incluso países en los que para obtener determinadas compensaciones (por ejemplo, la compensación económica por plagio) es necesaria una inscripción en sus oficinas de Propiedad Intelectual. Tal es el caso de Estados Unidos.

Aplicando todo lo señalado al momento específico de la Semana Santa, y empezando por el hecho creativo, el artículo 10 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual en España, incluye entre las obras a proteger las esculturas. Igualmente, el artículo 14, otorga al autor el derecho de “exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación». Por tanto, es preceptivo solicitar el consentimiento expreso del autor para llevar a cabo una restauración o modificación de una de sus obras. Además de lo anterior, el artículo 26 enuncia que “Los derechos de explotación de la obra durarán toda la vida del autor y setenta años después de su muerte o declaración de fallecimiento”, de manera que hasta 70 años después de la muerte del autor de la obra tienen sus herederos posibilidad para reclamar.

Llegados a este punto, parece lógico preguntarnos acerca de la autoría de las esculturas protagonistas de las procesiones más famosas del panorama nacional. Un ejemplo es la representación del Jesús del Gran Poder de Sevilla. En 1930, en el Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla fue hallada una escritura por la que se demostró que la imagen del Señor del Gran Poder, probablemente una de las imágenes más reverenciadas, fue ejecutada por el escultor Juan de Mesa y no su maestro Martínez Montañés como se pensaba hasta la fecha. En el documento público se recogía de forma literal la transcripción de la carta de pago y finiquito de Juan de Mesa por la hechura de las imágenes de Jesús del Gran Poder y San Juan Evangelista, para la hermandad de Nuestra Señora del Traspaso el 1 de octubre de 1620.

Una vez resuelta la autoría de la obra y teniendo en cuenta los más de cuatrocientos años trascurridos, parece natural pensar que nos encontramos libres de toda responsabilidad para reproducir, incluso comercializar cualquier imagen de aludida obra.

Sin embargo, entra en juego la ya expuesta disciplina de la Propiedad Industrial. Disciplina que a través del registro como marca (tridimensional por la imagen, denominativa por el nombre) de la representación en cuestión, imagen de Jesús del Gran Poder, otorga a la hermandad titular un derecho que implica que la fabricación, comercialización y venta de productos o soportes con la reproducción de esta grafía protegida sin el consentimiento de su titular supone incurrir en una infracción marcaria con las consecuencias que se derivan de la normativa en la materia. Cabría, incluso, la protección como diseño industrial de los diferentes elementos que constituyen la globalidad de los elementos que acoge esta devoción, por ejemplo, las cruces de guía, los estandartes, la configuración de la carroza o paso, los bordados, los ornamentos, etc. Incluso, cabría proteger como tales diseños los hábitos de los cofrades que intervienen en la estación de penitencia, siempre que los mismos presentaran elementos distintivos con el resto de los hábitos de otras cofradías e incorporaran elementos que no hayan sido previamente divulgados por la cofradía, ya que como diseño industrial sólo pueden protegerse aquellos elementos no divulgados y que presenten diferencias apreciables con otros diseños similares ya conocidos.

Los templos sagrados también pueden obtener protección. Los de construcción reciente, como obras de arquitectura, otorgan derechos a los arquitectos que los planificaron y construyeron, derechos que normalmente éstos ceden a la cofradía correspondiente. Así mismo su configuración puede alcanzar protección como marca tridimensional (siempre que sean suficientemente distintivos) y como diseño industrial (siempre que se registre en los plazos de posible divulgación que es, habitualmente, un año), lo que facultaría a la cofradía a comercializar recuerdos y otros objetos con la configuración del templo (por ejemplo, imanes, modelos a escala, imágenes de recuerdo, etc.) y a impedir que lo hicieran terceros no autorizados. Por otro lado, los templos no pueden ser considerados lugares públicos en toda su acepción. Así, en relación con los templos católicos, nuestra legislación reconoce la facultad de la autoridad eclesiástica para ejercitar libremente su potestad en los lugares sagrados (cf. can. 1213), y, en consecuencia, regular el uso de las iglesias, salvaguardando su carácter sacro. Nada se expresa, sin embargo, con respecto a la posible utilización comercial de modelos y/o representaciones de dichos templos, que, lógicamente, deberían quedar limitados a los usos y protecciones ya señalados en la legislación vigente. No obstante, cabría una protección indirecta contra un uso indebido de las representaciones de dichos templos, basándonos en las prohibiciones absolutas previstas, no sólo en la Ley de Marcas y de diseños sino en los tratados internacionales que España ha suscrito (muchos de ellos como miembro original, como es el caso del Convenio de la Unión de París o el Convenio de Berna, ambos con casi 150 años de antigüedad).

En cuanto al recorrido procesional, entendemos lícitas las fotografías por parte de terceros de las Imágenes Sagradas, pues no necesitan autorización del autor la reproducción -en cualquier soporte- de obras ya divulgadas cuando se lleve a cabo por una persona física para su uso privado, a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa. A este respecto, sin embargo, es conveniente tener en cuenta el uso de imágenes contenidas en un evento público y en lugares públicos ya que cualquier obra susceptible de ser vista u oída con ocasión de informaciones sobre acontecimientos de la actualidad puede ser reproducida, distribuida y comunicada públicamente, si bien sólo en la medida que lo justifique dicha finalidad informativa.

No queremos cerrar este artículo sin señalar de pasada las obras musicales (marchas procesionales, himnos, etc.) que se ejecutan en el transcurso de una estación de penitencia. La grabación y difusión de las mismas están, así mismo, limitadas a un uso consentido por los titulares de las obras y los ejecutantes de dichas obras, con la limitación del uso informativo, siendo especialmente perseguida la reproducción con fines lucrativos por quienes carecen de derechos para esa reproducción.

Como vemos, cualquier manifestación humana, incluso las que hacen referencia a sus creencias, es susceptible de ser protegida a través de la propiedad intelectual y/o la propiedad industrial para evitar usos indebidos y fraudulentos que vulneren los derechos puramente comerciales derivados de esa manifestación. Es importante que no olvidemos esta protección, para aplicarla a otros órdenes de la vida.

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H&A CUMPLE 40 AÑOS

Defendiendo el valor de lo intangible, aquello que nos hace únicos.

Alejandro Rincón

Abogado. Departamento Derecho Digital.

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