Patentes e Inteligencia artificial: ¿Puede ser considerada la Inteligencia Artificial, por sí misma, inventora?

21 diciembre 2022

En muchos campos técnicos de la IA es posible conseguir protección como patente pero, a pesar de que ninguna ley de patentes especifica que esto debe ser así, existe un consenso general sobre que un inventor es siempre un ser humano. Analizamos el momento actual de la patentabilidad de la IA.

21 diciembre 2022

La Inteligencia artificial está presente en nuestro día a día de forma continua. No solo en las aplicaciones donde sería más obvio (ciencias de la salud, transporte, tratamiento de información o industria automatizada), sino en áreas cotidianas como lavarse los dientes, tirar la caña perfecta o la preparación de la hamburguesa más suculenta gracias a una espátula muy especial (a Bob Esponja le gustaría esto).

Todos los años, decenas de miles de invenciones relacionadas con la inteligencia artificial buscan protección como patentes. La visión artificial, que incluye el reconocimiento de imágenes (de gran uso en el campo de la conducción autónoma, por ejemplo), es la aplicación más popular de la inteligencia artificial (IA). Alrededor del 49 % de todas las patentes relacionadas con la IA la mencionan (datos WIPO 2019).

Las otras dos áreas principales de aplicación de la IA son el procesamiento del lenguaje natural (14 % de todas las patentes relacionadas con la IA) y el reconocimiento del habla (13%). Si bien la visión artificial, el procesamiento del lenguaje natural y el reconocimiento de voz son las tres aplicaciones con más solicitudes de patente internacionales (PCT), otras como la robótica y los métodos de control están creciendo a buena velocidad.

En muchos campos técnicos de la IA es posible conseguir una protección como patente, pero no en todos. El Convenio de Patente Europea permite a la Oficina de Patentes Europea (EPO) conceder patentes para invenciones en muchos campos de la tecnología en los que la IA tiene una aplicación técnica. Estos campos incluyen, entre otros, los dispositivos médicos, la fabricación aditiva, la impresión 3D, el sector de la automoción, el aeroespacial, las telecomunicaciones, el control industrial o el control de procesos en los propios ordenadores o redes informáticas.

Por otro lado, las mismas inteligencias artificiales son ahora “creadoras” en un sentido amplio; no se limitan a reproducir tareas sencillas o resolver problemas concretos como en el pasado, sino que realmente aprenden y van más allá de lo que su programador ha implantado en ellas. Como ejemplo tenemos a Dall-e, capaz de crear ilustraciones con una pluralidad de estilos a partir de palabras escogidas libremente por un usuario.

Pueden identificarse por tanto tres tipos de invenciones en las que la Inteligencia Artificial está involucrada:

  •  invenciones realizadas por un humano pero que utilizan la IA para la verificación de un resultado;
  • invenciones en las que un humano identifica un problema y utiliza la IA para encontrar una solución;
  • invenciones que incluyen Inteligencia Artificial, donde la propia IA identifica un problema y propone una solución sin la intervención de una persona.

La Inteligencia Artificial como inventora

En las dos primeras categorías, la IA se utiliza como herramienta, pero los inventores son claramente personas. En la tercera categoría (inventos hechos por la IA), los científicos no parecen estar de acuerdo en si una IA puede inventar de manera totalmente independientemente sin la instrucción y supervisión humanas.

Además, el CPE exige que el inventor designado en la solicitud sea un ser humano y no una máquina. La designación de un inventor conlleva una serie de consecuencias jurídicas. Sobre todo, se debe garantizar que el inventor designado es el legítimo y que puede beneficiarse de los derechos vinculados a esta condición. Para ejercer estos derechos, el inventor debe tener una personalidad jurídica de la que no gozan los sistemas o máquinas (véanse los artículos 60 y 62 del CPE).

El caso IA (DABUS)

El concepto legal de inventor que requiere que un ser humano sea el inventor fue cuestionado cuando se presentaron dos solicitudes que indicaban un sistema de IA (DABUS) como inventor en varias oficinas de patentes de todo el mundo. En 2019, la OEP rechazó estas solicitudes (EP 18275163, EP 18275174) por considerar que el CPE exige que el inventor sea una persona física. El solicitante presentó recursos que fueron desestimados por la Sala de Recursos de la EPO en una vista oral celebrada el 21 de diciembre de 2021 (casos J 8/20 y J 9/20). La Sala confirmó que, en virtud del CPE, el inventor debía ser una persona con capacidad jurídica y que una declaración que indicara el origen del derecho a la patente europea debía indicar el inventor.

Se han presentado más solicitudes relacionadas con DABUS en muchas oficinas de patentes de todo el mundo, como la Oficina de Propiedad Intelectual del Reino Unido (UKIPO), la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos (USPTO), la Oficina Alemana de Patentes y Marcas (DPMA), la Oficina de Propiedad Intelectual de Nueva Zelanda (IPONZ), la Oficina de Propiedad Intelectual de Corea (KIPO) y la Oficina Australiana (IPAustralia). Todas estas oficinas de patentes han defendido que el inventor debe ser un ser humano. La decisión de la UKIPO fue confirmada por el Tribunal Superior del Reino Unido y el Tribunal de Apelación del Reino Unido, la decisión de la USPTO fue confirmada también por altos tribunales. Algunos recursos sobre estas decisiones están todavía pendientes, pero hasta la fecha, las solicitudes DABUS han sido aceptadas solo en Sudáfrica, país que, sin embargo, cuenta con un sistema de registro de patentes sin examen.

Invenciones hechas por el hombre y que utilizan una IA

En cuanto a los dos primeros tipos de invenciones (en las que se usa la IA para encontrar la solución a un problema o aquellas en las que se usa la IA para verificar un resultado), la cuestión de la autoría no es un problema, pero existen campos excluidos de patentabilidad.

Las invenciones relacionadas con la IA que se refieren a redes neuronales o algoritmos per se, dado que son en esencia métodos matemáticos, están excluidas de patentabilidad cuando se reivindican «como tales». Sin embargo, si una reivindicación se dirige a un método que implica medios técnicos (y para esto sirve simplemente mencionar la implementación del algoritmo en una red o en un ordenador), su materia ya posee carácter técnico en su conjunto. Es por ello que la oficina de Patentes Europea no excluye esta materia de patentabilidad a priori, sino que da un paso más en el examen de patentabilidad y estudia su actividad inventiva relacionada con un problema técnico concreto, en analogía con las invenciones implementadas por ordenador.

Es decir, muchas invenciones relacionadas con la inteligencia artificial son patentables incluso cuando no involucran ningún parámetro físico “real”, sino que se aplican en un procedimiento automático que realiza un procesador, por ejemplo, en el campo del procesamiento de imágenes.

Inteligencia Artificial y campos con mayor número de patentes

Los campos técnicos donde se presentan mayor número de patentes en la actualidad son:

  • La informática sanitaria y bioinformática: el cribado de muestras clínicas y la toma de decisiones mediante IA son tan buenos o incluso mejores que cuando el operador es humano. La IA es cada vez más importante en la identificación de las estructuras de las proteínas, las interacciones de los medicamentos y el análisis de las secuencias de ADN y ARN.
  • La automoción: la tecnología de los vehículos autónomos requiere el procesamiento en tiempo real de una cantidad masiva de datos tanto vehículo a vehículo como vehículo a una red. Sin IA muchas veces el proceso es imposible.
  • Otras industrias: el análisis de datos, el diseño de procesos y la detección de defectos mediante IA ayudan a las fábricas a funcionar de forma eficiente y a producir constantemente productos de alta calidad.

Las grandes compañías y universidades chinas y americanas lideran el ranking de presentación de solicitudes de patente, entre ellas IBM y la Academia China de Ciencias (CAS).

Reivindicaciones en patentes sobre IA e infracción

En campos como los vehículos autónomos y la asistencia sanitaria, la IA puede reivindicarse como una herramienta integrada en una reivindicación más amplia, definida como una característica funcional que proporciona una solución. En estos casos, la reivindicación en su conjunto debe evaluarse para determinar la actividad inventiva, y no sólo la herramienta de IA definida funcionalmente.

Finalmente, hacer valer una patente sobre IA en sede judicial no es fácil, ya que a menudo se cuenta solo con el resultado de aplicar la IA. Imaginemos, por ejemplo, un método de identificación de imágenes. El resultado de la aplicación de dicho método puede ser comparado con otros, pero muchas veces es imposible saber cómo se ha llegado a él, si con el método de la invención o mediante otros algoritmos. A la hora de hacer cumplir la ley, la prueba de infracción supone por lo tanto un reto.

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H&A CUMPLE 40 AÑOS

Defendiendo el valor de lo intangible, aquello que nos hace únicos.

Susana Ruiz Pérez

Licenciada en Ciencias Físicas. Agente Europeo de Patentes

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