25 febrero 2026
Si estás pensando en si puedes o no patentar una invención que usa o tiene su base en la inteligencia artificial (IA), te explicamos la importancia de que previamente un equipo experto haga un análisis técnico riguroso de tu invención.
La IA se ha consolidado como una tecnología transversal, con impacto directo en sectores industriales muy diversos. Sin embargo, la incorporación de este tipo de invenciones al sistema de patentes no ha supuesto una flexibilización de los criterios de examen, sino todo lo contrario: las mismas reglas clásicas se aplican, pero con un nivel de exigencia sensiblemente mayor.
Las invenciones basadas en IA deben superar los filtros habituales de carácter técnico, actividad inventiva y suficiencia descriptiva exigidos por las Oficinas de Patentes, pero lo hacen en un entorno mucho más complejo desde el punto de vista jurídico y técnico. Esta realidad tiene implicaciones directas para cualquier estrategia de protección eficaz.
La IA no se patenta solo por lo que es, sino también por cómo se presenta
Desde la perspectiva del derecho de patentes europeo, la inteligencia artificial no constituye una categoría autónoma. Se analiza, en esencia, como un conjunto de algoritmos y métodos matemáticos implementados por ordenador, sujetos a las exclusiones legales cuando se presentan “como tales”.
La clave, por tanto, no reside en el uso de IA en sí, sino en cómo se define y articula la solución técnica que aporta. El carácter técnico no es un matiz accesorio, sino la frontera que separa una solicitud concedida de una denegada. Y esa frontera viene determinada por la jurisprudencia de la Oficina Europea de Patentes, que la OEPM sigue de forma estricta.
En este contexto, la redacción adquiere un peso determinante. En el ámbito de la IA, la patentabilidad depende más que nunca de cómo se encuadra técnicamente la invención: dónde se sitúa el problema técnico, qué efecto técnico se destaca y qué elementos se relegan a mero contexto.
La suficiencia descriptiva: un requisito clásico que en IA se vuelve decisivo
La suficiencia descriptiva es un requisito presente en toda solicitud de patente y, en la mayoría de los campos tecnológicos, suele resolverse de forma relativamente natural cuando la invención está bien concebida. Sin embargo, en el ámbito de la inteligencia artificial este requisito adquiere una relevancia muy superior y en la práctica, es uno de los principales motivos de fracaso si no se cuenta con la ayuda experta. Describir de forma clara y coherente elementos que no siempre están plenamente estructurados en la mente del inventor (datos, modelos, algoritmos, procesos de entrenamiento, arquitectura funcional y relaciones entre entradas y salidas) es una tarea muy necesaria antes de emprender una solicitud de patente IA.
En este tipo de invenciones no basta con describir el resultado obtenido o el comportamiento del sistema, sino que es imprescindible explicar con suficiente detalle los elementos técnicos que hacen posible ese resultado, y hacerlo de forma alineada con lo que realmente sustenta la patentabilidad. Saber qué describir, cómo describirlo y con qué nivel de detalle es especialmente crítico en este tipo de invenciones.
Aquí aparece una tensión bien conocida: divulgar demasiado puede comprometer secretos técnicos; divulgar poco conduce a la denegación de la patente. Resolver esta tensión requiere experiencia técnica real en IA y una comprensión profunda del estándar de examen.
Actividad inventiva: un umbral que en IA es cada vez más exigente
El análisis de actividad inventiva en invenciones de IA presenta una dificultad añadida: el perfil de la “persona experta en la materia” (concepto usado para la evaluación de este requisito) ya no es un experto único, sino un perfil combinado, con conocimientos tanto en el dominio técnico concreto como en inteligencia artificial.
Esto eleva significativamente el umbral de evidencia. Soluciones que hace unos años podían considerarse no evidentes hoy pueden resultar obvias para este experto híbrido, especialmente en un entorno en el que las herramientas de IA están ampliamente difundidas.
De nuevo, la diferencia no suele estar únicamente en la calidad técnica de la invención, sino en la precisión con la que se define el problema técnico y se justifica la contribución frente al estado de la técnica.
La IA como generadora de estado de la técnica
A este escenario se añade un fenómeno emergente de enorme relevancia: la propia IA está empezando a generar y publicar estado de la técnica de forma masiva.
Iniciativas como All Prior Art o All The Claims utilizan modelos de IA para generar y difundir descripciones técnicas de soluciones potenciales. Desde el punto de vista jurídico, el sistema de patentes no exige autoría humana para que una divulgación sea considerada estado de la técnica; lo decisivo es si dicha divulgación es suficientemente clara y reproducible.
Aunque actualmente gran parte de este contenido generado por IA adolece de problemas de suficiencia, la tendencia es clara: el volumen de estado de la técnica está creciendo de forma exponencial y con él la dificultad para demostrar actividad inventiva. Esto eleva aún más la importancia de un análisis previo riguroso y estratégicamente orientado.
Por qué el análisis previo en invenciones de IA no es un trámite
En este contexto, abordar directamente la redacción de una solicitud de patente de IA sin un trabajo previo específico supone un riesgo significativo para el solicitante.
Ese análisis previo va más allá de una búsqueda de antecedentes o de una valoración genérica sobre la patentabilidad del software. Implica:
- Obtener y estructurar información técnica compleja de la invención que no siempre está claramente definida por los inventores/as.
- Identificar el verdadero núcleo técnico de la invención.
- Evaluar la solidez de la contribución frente a un estado de la técnica en rápida expansión.
- Sentar las bases para una redacción que cumpla con los exigentes estándares actuales de suficiencia descriptiva.
En la práctica, esta fase previa es determinante para decidir si una invención basada en IA debe patentarse, cómo debe hacerse y con qué expectativas realistas de éxito.
En inteligencia artificial, más que en otros campos tecnológicos, la calidad de la protección empieza antes de la redacción de la solicitud. El análisis previo no es un coste adicional superfluo, sino una herramienta esencial para proteger adecuadamente la inversión en innovación y evitar estrategias de patente condenadas desde su origen.
El valor del asesoramiento especializado
En H&A contamos con una amplia experiencia en la redacción y defensa de solicitudes de patente en los ámbitos de telecomunicaciones, software e inteligencia artificial. Este conocimiento nos permite acompañar a nuestros clientes desde las fases más tempranas del proceso, ayudándoles a evaluar con rigor técnico y jurídico la viabilidad real de sus desarrollos antes de iniciar la redacción de una solicitud.
En inteligencia artificial, más que en ningún otro campo tecnológico, una buena patente empieza mucho antes de escribir la primera reivindicación. Solicitar un análisis previo a nuestro equipo técnico especializado en invenciones de IA no es únicamente una cuestión de prudencia, sino una forma eficaz de proteger la inversión en innovación, evitar estrategias condenadas desde su origen y maximizar las probabilidades de obtener una protección sólida y defendible a largo plazo.
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