Propiedad Industrial y turismo

En el contexto de la recuperación después de la pandemia de COVID 19, los derechos de propiedad intelectual serán instrumentos claves para recuperar e impulsar el desarrollo y la competitividad del turismo, promoviendo la creatividad y la innovación y apoyando los esfuerzos de las personas, empresas y administraciones.

Hoy en día vivimos en una economía globalizada donde existen multitud de proveedores de productos y servicios que disputan un espacio limitado.

Tanto en el sector servicios, donde se incluye el subsector del turismo, como en cualquier otro sector económico, estos proveedores tratarán de ofrecer un producto atractivo, diferente al resto de productos de la competencia y con un gran valor añadido.

Factores como el diseño, la reputación, la tecnología empleada en la producción o la calidad, contribuyen a diferenciar los productos ofertados, influyendo también, como es lógico, en la decisión final de compra del consumidor.

Por ello, es vital tanto para los organismos públicos, como para los proveedores privados proteger los productos y servicios desarrollados, a través de los mecanismos, fórmulas y figuras que nos ofrecen la Propiedad Industrial y los derechos de autor.

Sin duda, los derechos de Propiedad Intelectual e Industrial son instrumentos valiosos y eficaces que deben utilizarse para impulsar el desarrollo y la competitividad del turismo promoviendo la creatividad y la innovación y apoyando los esfuerzos de las personas, empresas y administraciones.

Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), el sector servicios representa dos tercios de la producción mundial, un tercio del empleo mundial y casi el 20 por ciento del comercio mundial.

Dentro del sector servicios destaca la industria del turismo que, hasta el actual bache provocado por la pandemia de COVID-19, venía experimentando un crecimiento constante a lo largo del tiempo. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), el volumen de negocio de este sector se puede equiparar al de las exportaciones de petróleo, sector alimentario o industria del automóvil. En 2019, la OMT estimaba el valor de la industria mundial de viajes y turismo en unos 7 billones de dólares.

Así, el turismo se ha convertido en uno de los principales actores del comercio internacional proporcionando altos ingresos en países desarrollados y, siendo también, uno de los principales recursos para muchos países en desarrollo.

En la actualidad las personas viajan por múltiples razones y distintas motivaciones. Desde poder desconectar y descansar en la naturaleza, a experimentar diferentes culturas, gastronomías, tradiciones, arte, arquitectura, música, etc., e incluso decantarse por novedosos tipos de turismo como el terapéutico, el deportivo o el enológico.

Atrás quedó la época cuando despegó el turismo de masas en el que bastaba con tener una playa de arena, una montaña o un lago para atraer a los visitantes. Hoy en día ha aumentado el nivel y la calidad de vida del turista, hay más personas, con más ingresos, con más tiempo libre y con una mayor conciencia medioambiental que buscan una experiencia mejor y más completa, con un valor añadido y una diferenciación.

Los instrumentos del sistema de Propiedad Intelectual se aplican constantemente y en gran medida en el sector turístico, siendo la figura de la marca uno de los instrumentos de propiedad industrial más utilizados en el sector.

La marca puede entenderse como un signo distintivo que distingue en el mercado los productos o servicios de una empresa, ya sea ésta de carácter individual o social. Su función es la de diferenciar e individualizar en el mercado unos productos o servicios de otros productos o servicios idénticos o similares, así como identificar su origen empresarial y, en cierta manera, ser un indicador de calidad y un medio de promoción de ventas. La marca es el signo distintivo usado por el empresario para diferenciar en el mercado sus productos o servicios de los productos o servicios de los competidores.

La OMT describe la marca como la esencia o conjunto de características básicas de un producto o destino, lo cual abarca su personalidad y lo hace singular y distinto de la competencia.

Existe una reciente tendencia a crear marcas de lugares, zonas o regiones conocida como “creación de marcas de destino”. Se trata de un claro ejemplo del evidente esfuerzo que ciudades, regiones y lugares de destino están llevando a cabo para crear signos distintivos que resulten atractivos y que resuenen entre los visitantes. Tal es el caso de marcas como “Tri-Valley California”, “I love NY” o “St. Moritz top of the world”

Además de las marcas individuales, en el sector del turismo se presta especial atención a las marcas colectivas y las marcas de garantía.

La marca colectiva es aquélla que sirve para distinguir en el mercado los productos o servicios de los miembros de una asociación de fabricantes, comerciantes o prestadores de servicios, siendo el titular de la marca la propia asociación.

Muchas pequeñas empresas han ganado visibilidad y reputación gracias a la marca colectiva. Un ejemplo sería el caso de “Logis de France”, una marca registrada por una asociación de hosteleros independientes que tiene por objetivo dar a conocer una serie de hoteles de propiedad privada situados en un entorno rural y agrupados bajo la misma denominación.

La idea que pretenden transmitir los tres mil hosteleros miembros de esta asociación es la de disfrutar de los servicios de un establecimiento rural de calidad que se encuentra en armonía con el entorno local y que sirve especialidades culinarias locales. Al valerse de esa denominación colectiva y velar por el estricto cumplimiento de los criterios que han de satisfacerse para adherirse a la iniciativa, estos establecimientos no solo han evitado el abandono de las zonas rurales, sino que han creado un nuevo producto que posee un valor añadido.

De otro lado, la marca de garantía o certificación es aquélla que garantiza que los productos o servicios a los que se aplica cumplen unos requisitos comunes, en especial, en lo concerniente a su calidad, componentes, origen geográfico, condiciones técnicas, modo de elaboración del producto, etc. Esta marca no puede ser utilizada por su titular, sino por terceros a quien el titular autoriza previo control y evaluación de los requisitos que él mismo establece.

A través de la marca de garantía pequeñas empresas pueden adquirir carácter distintivo y visibilidad. De esta manera existen autoridades e instituciones que prestan sus logotipos a las empresas del sector turístico para certificar que satisfacen una serie de criterios de relevancia para los turistas. Constituye un ejemplo de ello la certificación “Green Globe”, una etiqueta de turismo ecológico mundial que promueve el turismo sostenible.

La Indicación Geográfica es un signo utilizado en los productos que tienen un origen geográfico específico y poseen cualidades reputación o características que son esencialmente atribuibles a ese origen.

La Indicación Geográfica ha suscitado el rápido crecimiento del sector del agroturismo. Los primeros y mejores ejemplos del agroturismo proceden del sector de la industria vitivinícola y un tipo de Indicación Geográfica conocido como Denominación de Origen. Encontramos un ejemplo de DO, a nivel nacional, en Rioja y Ribera del Duero.

Por su lado, destaca la Denominación de Origen Burdeos, correspondiente a la conocida región francesa. Alrededor de esta región, se ha podido apreciar el desarrollo de una serie de industrias que prestan servicios a los amantes del vino, quienes pueden disfrutar de excursiones para conocer su método de producción, hospedarse en bodegas, realizar catas, asistir a festivales de vino o simplemente disfrutar de un paseo por los viñedos.

Las empresas turísticas también pueden recurrir a la figura del diseño industrial para proteger sus logotipos. Tradicionalmente utilizado para proteger la forma de los productos, el diseño industrial resulta también de utilidad como instrumento de protección de los logotipos, pues puede aplicarse a productos bidimensionales como envases o textiles.

Asimismo, dado que un logotipo puede ser a la vez una obra de creación artística, resultará conveniente recurrir adicionalmente, en dicho caso, al derecho de autor para conseguir una protección completa.

Como hemos visto, la propiedad intelectual está integrada por derechos de carácter personal y patrimonial que atribuyen al autor la plena disposición y el derecho exclusivo a la explotación de la obra. Por lo tanto, a la hora de crear una identidad distintiva, pueden resultar de utilidad otros derechos de propiedad intelectual además de las marcas.

Se entiende el derecho de autor como un conjunto de normas jurídicas y principios que afirman los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores por el simple hecho de la creación de la obra.

El derecho de autor protege, entre otras, las obras literarias, programas informáticos, bases de datos, películas, composiciones musicales, coreografías, pinturas, dibujos, fotografías, esculturas, arquitectura, anuncios, mapas, etc.

Por tanto, el merchandising, el material promocional, las guías de viaje, los folletos informativos, los anuncios, etc. son productos creativos y están protegidos por el derecho de autor. Su uso no autorizado por terceras partes podría causar daños a la reputación y a la imagen de la empresa. Además, muchos de esos derechos, y particularmente el derecho de autor, resultarían pertinentes para proteger las webs utilizadas por la mayoría de las empresas hoy en día, entre las que por supuesto se encuentran las del sector turístico.

Del mismo modo, los sistemas de reserva de plazas en hoteles, el software especializado en la gestión de los servicios de restauración y hospedaje temporal, las apps que permiten gestionar las peticiones del cliente de una forma más eficiente y otros mecanismos similares que funcionan con las tecnologías de la información pueden protegerse mediante derecho de autor, patentes o secretos comerciales, o una combinación de esos derechos dependiendo de la legislación nacional de cada país.

En conclusión, la propiedad intelectual proporciona una serie de importantes herramientas y mecanismos que pueden reforzar la competitividad de quienes operan en la industria del turismo. De esta manera, la economía del conocimiento seguirá premiando a quienes sepan valorar la importancia de este conjunto de intangibles y su importante papel en la diferenciación de productos y creación de valor añadido.

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Unai Flores

Economista. Oficina Bilbao

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