20 octubre 2025
Las recetas de cocina combinan arte, técnica e innovación, pero su encaje dentro de los sistemas de propiedad industrial intelectual no siempre resulta sencillo.
A diferencia de una obra de literatura o una innovación tecnológica, la receta se sitúa en una zona híbrida entre la creación artística y el conocimiento práctico.
Este artículo aborda las distintas vías que ofrece el sistema de propiedad industrial e intelectual para proteger la gastronomía, desde la receta tradicional hasta el desarrollo de nuevos ingredientes.
1. Las recetas de cocina y el derecho de autor: ¿creación artística o mera instrucción?
Si bien muchas de las recetas de cocina son fruto de la creatividad, la técnica y la experiencia acumulada por chefs y cocineros, no todas pueden protegerse como obras sujetas a derecho de autor. La clave está en el grado de originalidad y en la forma de expresión de esa receta. En general, los tribunales han sido restrictivos en cuanto a reconocer protección a las recetas de cocina, salvo cuando van acompañadas de una presentación literaria o artística que refleje creatividad, estilo y originalidad. No se puede proteger la mera lista de ingredientes, las proporciones o el procedimiento básico para preparar un plato.
2. Protección mediante secretos empresariales
Quizá el ejemplo más famoso es la fórmula de la Coca-Cola, que lleva protegida por secreto empresarial desde hace más de un siglo en lugar de por una patente. Para que una receta sea protegible como secreto empresarial se debe demostrar que no es conocido, que tiene valor por ser secreta y que se han tomado las medidas necesarias para mantenerla en secreto. El secreto empresarial es ideal cuando se trata de fórmulas o proporciones únicas que no se quieren divulgar.
3. ¿Es posible patentar una receta o alimento?
En general, una receta de cocina tradicional no puede patentarse, ya que combina ingredientes y pasos que suelen ser conocidos o evidente para cualquier persona con experiencia culinaria. Sin embargo, sí es posible patentar ciertos tipos de innovaciones relacionadas con la alimentación como, por ejemplo, alimentos funcionales, como yogures probióticos, galletas con fibras especiales, etc. También se puede patentar métodos de preparación o de conservación de alimentos que mejore la textura, el sabor, la durabilidad del alimento. Los nuevos ingredientes o formulaciones químicas también pueden protegerse vía patente.
WEBINAR SOBRE EL BREXIT

Un vídeo para resolver tus dudas sobre el Brexit y las marcas y diseños.
























Comentarios
No hay comentarios